Estos vinos han provocado preocupación y rechazo en el medio europeo. Que aquel Burdeos de antaño de 12% salte a un 14,5% y un Rioja de 13% pase a tener 15%.
Se buscan soluciones para frenar este aumento de alcohol en vino. Desde la viña hasta la bodega, hay varias opciones.
En primer lugar se habla de que en bodega se puede agregar agua al vino (un 80 % de las bodegas de California y Australia ya lo hace). Esta práctica no está aceptada en el viejo mundo.
También se baraja la posibilidad de utilizar ósmosis inversa para quitar una parte de alcohol. Esta manipulación físico química trae aparejada la pérdida de virtudes del vino.
En cuanto procedimientos en la viña, se plantea la opción de que sea mayor la masa foliar o cantidad de follaje, en una proporción de por ejemplo un metro cuadrado por cada kilo de uva en la cepa, como el caso Australiano. Se ha llegado a ver hasta dos metros cuadrados en viñas modernas. Sobre este punto hay opiniones encontradas, como la de quienes afirman que dicha cantidad de masa foliar es una potente fábrica de azúcar.
¿Qué medidas a adoptar? Por ahora es una incógnita.
Desde España, Sommelier Daniela Brignani.
Representante del Centro de Enólogos de Buenos Aires
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